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Über uns

Snap Case empezó siendo una máquina. Una máquina de verdad, en una calle de verdad, que imprime una funda personalizada mientras esperas delante. Sin pedido mínimo, sin dos semanas de plazo, sin envíos desde el otro lado del mundo: eliges tu móvil, haces tu diseño y a los pocos minutos te la llevas puesta.

Funcionaba. El único problema era lo de estar delante. Si no pasabas por ahí, en el horario en que estaba abierto, sencillamente no podías comprarla.

Esta tienda es el resto de la máquina. La misma impresora, las mismas plantillas, la misma persona revisando cada funda antes de que salga; solo que ahora la cola empieza donde tú estés.

Seguimos imprimiendo nosotros cada funda y seguimos revisándolas a mano antes de empaquetarlas. Es a propósito: una impresión mal salida la tiene que ver una persona, no un cliente abriendo un paquete.